La capital de China, Pekín, guarda un secreto bajo sus suelos desde el año 1970: Una cadena de túneles que se dispersan por toda la ciudad construido por 70 mil obreros aproximadamente. En aquella época, este lugar oculto fue construido para la protección de los ciudadanos en caso de algún desastre o ataque nuclear por parte de Rusia durante el conflicto chino-soviético. Su nombre es DiXiaCheng.

El complejo tiene cerca de 85 kilómetros de largo y la tuvo la capacidad para albergar al 40% de la población en aquella época, antes de que ellos emigraran fuera de Beijing. Se ubica en las cercanías del rio Amur, en la isla de Zhenbao.
Después que los ataques cesaron, todos olvidaron su existencia hasta el año 2007, cuando retomó su debida importancia, llegándose a convertir incluso en uno de los más conocidos atractivos turísticos de la ciudad, recibiendo en sus instalaciones a turistas de todo el mundo. Sin embargo, durante el año 2008, las galerías subterráneas fueron cerradas “hasta nuevo aviso”, según un cartel en una de las entradas.
Según un periodista de CNN, cuando entró al lugar pudo percatarse que no solamente había pasadizos, sino también oficinas y habitaciones, así como restos de basura, cajas, cosas inservibles.
Actualmente muchas partes del lugar han sido tapadas debido al crecimiento de la ciudad con la finalidad de tener una base más sólida y según apuntan los expertos, conforme haya más desarrollo en Beijing, habrá mayor construcción de edificios y por consiguiente, se seguirá sellando las estructuras subterráneas.
Al parecer todo aspira a que algún día DixiaCheng desaparezca por completo, quedando tan el recuerdo entre sus ciudadanos y pase a ser parte de la historia.