Hiroshima fue el escenario del primer bombardeo atómico, el 6 de agosto de 1945. Después de ser una ciudad casi fantasmal por el número de víctimas, hoy es un lugar de paz y reconciliación.

Cuando estaba por finalizar la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ordenó un bombardeo a esta ciudad japonesa que causó la muerte de aproximadamente 120.000 japoneses y dejó heridos a 300.000 personas con mutaciones genéticas a causa de la radiación.
A solo 150 metros de la explosión del hipocentro de la explosión, este edifico que ahora es monumento, fue el único más próximo que resistió el impacto, desde ese momento es preservado.
El monumento Memorial de la Paz se encuentra en el parque del mismo nombre, donde no solo se le rinde un sentido homenaje a las víctimas, sino que además es un llamado a reflexionar sobre los efectos de las guerras, los desastre nucleares, pero sobre todo a buscar y hacer la paz. En esta zona hay además varios monumentos, museos, y sitios históricos que son visitados por cientos de turistas anualmente.

Se encuentran la estatua de los Niños de la Bomba Atómica, el Monte Memorial de la Bomba Atómica, con las cenizas de cerca de 70 mil víctimas no identificadas, el Cenotafio de las Víctimas Coreanas, Cenotafio Memorial con una inscipción que dice “Descansad en paz, el error jamás se repetirá”.
Otros igual de importantes como la llama de la Paz, la Campana de la Paz, la Sala Nacional Memorial de la Paz de Hiroshima, el Museo Memorial de la Paz de Hiroshima, las Puertas de la Paz.
Un lugar para recordar el valor de la vida y los resultados de una guerra sin sentido.