Una de las empresas de viajes más conocidas por ser especialista en lujo y confort es Nuba, y, ellas nos brinda un listado de los 10 mejores lugares para iniciar el día.

Nada mejor que además de un buen amanecer haya un desayuno apetitoso, romántico y exclusivo, por eso la siguiente lista realizada por la agencia española, puede provocarlo o darle más motivos para viajar a un destino de ensueño.
10. Chile, paisaje con burbujas
Considerado como uno de los lugares más privilegiados de América del Sur con vista a las Torres del Paine, en un jacuzzi privado en la terraza de una suite. Un despertar tranquilo y relajante.

9.- Argentina, frente al azul glaciar
Al sur de Argentina, en el borde de un acantilado y con vista al glaciar Perito Moreno, en un hotel con aire acondicionado, ideal para la época de invierno o en verano cuando el clima es increíblemente perfecto.
8.- Nueva York, con diamantes
Antes o después de un vuelo en helicóptero o un paseo en yate por la bahía, un buen desayuno neoyorquino contemplando los rascacielos de una de las ciudades más importantes del mundo.

7.- Italia, sobre los tejados
En Bolonia, en el norte, nada mejor que un picnic cuando el amanecer se tiñe de rojo y bordea los tejados y las casas que allí se encuentran.
6.- Sudáfrica, safari matinal
Como si estuviera en el siglo XIX un desayuno en el tren Rovos Rail, es un recorrido por la historia de la época colonial.

5.- Guatemala, pura y auténtica
Frente al Lago Atitlán, un desayuno hecho con dulces típicos de la región, encantador y romántico.
4.- Maldivas, esencia marina
Sobre las aguas del río Índico. En una barca rodeado de peces, una buena compañía y degustando zumos y cócteles de frutas.

3.- India, amanecer frente al Taj Mahal
Con una taza de té aromático mientras se observa el Taj Mahal es una de las experiencias más encantadoras del mundo.
2.- Zambia, la bruma cómplice
Un amanecer frente a las Cataratas Victoria a orillas del río Zambeze.

1.- Tanzania, romanticismo salvaje
Cerca a una manada de elefantes, con la tranquilidad de ningún tipo de perturbación, bebiendo champagne y a la sombra de un baobab.